Excelente durabilidad - las curvas de regresión, calculadas sobre una proyección a 50 años, pronostican un excelente comportamiento del tubo a largo plazo
Estabilidad de la forma - una vez curvado mantiene la forma con ausencia de retornos elásticos; el uso de racores se reduce ostensiblemente.
Escasa dilatación térmica - gracias a la capa intermedia de aluminio, este fenómeno se reduce notablemente respecto a los tubos tradicionales de material plástico, alcanzando valores reducidos, comparables a los de los tubos metálicos.
Hermeticidad total - garantizada por la capa intermedia de aluminio, que impide la difusión del oxígeno.
Fácil instalación - no precisa soldaduras; las operaciones de almacenamiento, transporte e instalación son tan simples como económicas.
Óptima flexibilidad, incluso a las bajas temperaturas - puede ser doblado a mano y recurvado reiteradamente hasta obtener la forma deseada.
Insensible a la corrosión - el material de la capa interior presenta una gran inercia química ante los fluidos habituales, con lo que se eliminan los problemas por corrosión; la capa exterior del tubo lo protege contra los agentes físicos.
Sin incrustaciones; pérdidas de carga muy reducidas - la superficie interna sin rugosidades del material plástico reduce la posiblidad de incrustaciones y depósitos de sales; ello evita variaciones en el diámetro interior del tubo y contribuye a un flujo silencioso.
La revolución del plástico + la tradición del metal
El tubo multicapa ALB conjuga las principales ventajas que otorga el tubo metálico con las nuevas ventajas que los materiales plásticos han aportado a la industria.
La siguiente tabla muestra cómo el tubo multicapa recoge las características más ventajosas de cada material, y solventa diversos condicionantes propios de los sistemas de distribución hidráulica.